Universalidad: El fenómeno se da dondequiera que existe un
organismo social, porque en él siempre tiene que existir coordinación
sistemática de medios. La administración se da por lo mismo en el estado, el
ejército, la empresa, las sociedades religiosas, entre otros.
Especificidad: Cuanto más grande sea el organismo social, la
función más importante de un jefe es la administración. A medida que una
organización crece y se vuelve más compleja, la administración se convierte en
una función cada vez más crucial. Esto significa que los líderes y gerentes
deben centrarse en la administración como una de sus principales
responsabilidades para asegurar el éxito y la eficiencia de la organización.
Unidad temporal: Aunque se distingan etapas, fases y
elementos del fenómeno administrativo, este es único y, por lo mismo, en todo
momento de la vida de una empresa se están dando, en mayor o menor grado, todos
o la mayor parte de los elementos administrativos.
Unidad jerárquica: Todas las personas que tienen carácter de
jefes en un organismo social participan en distintos grados y modalidades de la
misma administración. Esto significa que, independientemente del nivel
jerárquico, todos los líderes y gerentes están involucrados en el proceso
administrativo y contribuyen a la toma de decisiones y a la ejecución de las
estrategias de la organización.
Flexibilidad: La administración se adapta a las necesidades
de cada grupo social donde se aplique. Esto implica que la administración debe
ser lo suficientemente adaptable para responder a las demandas y circunstancias
cambiantes, sin perder de vista los objetivos y metas de la organización. La
rigidez en la administración puede ser inoperante y limitar la capacidad de la
organización para innovar y crecer. La flexibilidad permite a las
organizaciones ajustar sus estrategias, estructuras y procesos para enfrentar
desafíos y aprovechar oportunidades.

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